"Aunque fuera mil veces cierto que el opio produce sueño merced a su energía dormitiva, no por ello estaríamos ni un paso más cerca de poder ayudar a dormir al que está exhausto, o de hacer despertar a quien sufrió una intoxicación. Y aunque mil veces se demostrara dialécticamente que la vida en su conjunto está regulada por un principio trascendente en la dirección de un fin último inclusivo, con todo la verdad y el error, la salud y la enfermedad, el bien y el mal, la esperanza y el miedo, tal como se dan en lo concreto, seguirían siendo exactamente lo que son hoy y estando precisamente donde ahora están. Para acrecentar nuestra educación, para mejorar nuestras costumbres, para hacer avanzar nuestra política, tenemos que recurrir a las condiciones específicas en que las cosas se generan" J. Dewey, "La influencia del darwinismo en la filosofía" (1909).
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| http://www.mrskeptic.info/j_dewey.html |
Son muchos los textos con los que podría iniciar la primera entrada de este blog. Porque, afortunadamente, la filosofía que abraza el naturalismo y considera que el tratamiento de los problemas ha de tener alguna consecuencia en nuestras condiciones de vida tiene algunos representantes ilustres. Dewey es uno de ellos.
"La pretensión de formular a priori la constitución legislativa del universo puede llevar, por su propia naturaleza, a un despliegue de ejercicios dialécticos. Pero también se caracteriza por apartar a esas mismas conclusiones de la sujeción a la prueba experimental, todo vez que, por definición, tales resultados no suponen diferencia alguna para el curso detallado de los acontecimientos. Por el contrario, una filosofía que rebaja sus aspiraciones a la tarea de proyectar hipótesis sobre el modo de educar y conducir la mente, individual y socialmente, queda por ello sujeta a prueba según funcionen en la práctica las ideas que propone. Al imponerse a sí misma modestia, la filosofía adhiere al mismo tiempo responsabilidad". Continúa Dewey en la misma obra.
Demostración dialéctica, principios trascedentes, fin último inclusivo, formulaciones a priori... parecen ser el lenguaje propio de la filosofía, sus métodos y aquello que pretende alcanzar. Por el contrario, acrecentar nuestra educación, mejorar nuestras costumbres, avanzar nuestra política, proyectar hipótesis sobre el modo de educar y formular ideas que funcionen en la práctica... suena a otra cosa, a nuestras condiciones de vida materiales y concretas y a la tranformación de las mismas para conseguir mejorarlas. Si para que esto sea posible tenemos que conocer las condiciones específicas en la que se generan las cosas y elaborar hipótesis que están sujetas a prueba haciendo una tarea más modesta, pero, al mismo tiempo, de mayor responsabilidad, quién formulará la pregunta: ¿para qué sirve la filosofía? pensando que ha dicho algo ocurrente y sin respuesta.
El objetivo de este blog es mostrar que hay otra forma de hacer filosofía abandonando la trascendencia, considerando que los humanos somos parte de la naturaleza, una parte compleja, pero no por ello diferente. Donde lo espiritual, lo trascendente, lo inmaterial o alguna otra forma más sofisticada y camuflada de dualismo mente-cuerpo no tiene lugar. Esta materia compleja que somos los humanos puede ser estudiada con los mismos métodos que el resto de lo existente. De no ser así, es cuando la pregunta ¿para qué sirve la filosofía? tendrá sentido y su respuesta será: para nada.
El objetivo de la filosofía es, pues, mejorar nuestra vida. Su existencia, fuera y dentro de las academias, sólo se justifica si este objetivo se logra. Por eso la filosofía es tecnología.

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